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Milei en su laberinto económico
Regulados al alza y paritarias a la baja, ¿cuán sostenible es el esquema de Milei?
En julio, la variación del IPC se aceleró, tanto en su medición intermensual (1,9% a 2,1%) como en la interanual (33,6% a 33,8%). Comparado con el 12,8% mensual o el 160,9% anual de noviembre de 2023, este indicador sigue siendo el principal éxito del gobierno pero debe notarse que la interanual no ha podido perforar el 1,5% mensual (mayo de 2025) o el 31,3% anual (octubre de 2025), un nivel aún muy elevado en la comparación internacional.
Además, a diferencia de lo observado hasta el momento durante la actual administración, las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia subieron por encima del IPC general: la CBT subió 2,2% y la CBA, un 2,6%.
Si se utiliza un índice cuyas ponderaciones se basan en los hábitos de consumo de 2017-18 -en lugar de usar la ENGHO de 2004-05 como hace actualmente el INDEC-, los precios aumentaron en julio un 2,2%. Continúa así la subestimación sistemática de la inflación en base al guarismo oficial. Desde noviembre de 2023, el IPC oficial aumentó 329% contra 363% de acuerdo al índice alternativo.
La política de desinflación se apoyó en 3 precios principales: la tasa de interés, que fue, en promedio, del 46% anual, el tipo de cambio, que creció a una tasa anual promedio de 118%, y los salarios que subieron un 112%. El ajuste fiscal contribuyó a disciplinar estas anclas. No obstante, la inflación está aún lejos de “empezar con cero”. Por un lado, los precios regulados -básicamente, establecidos por el gobierno- han crecido a una tasa anual promedio del 143%, empujando la inflación general hacia arriba. Pero además, buena parte del gasto público está indexado a la inflación pasada (jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares), retroalimentando el problema.
El desafío del gobierno es, entonces, continuar la desinflación, modificando precios relativos (por ejemplo, la distribución) en una economía fuertemente indexada. En términos simples, si la meta es que la inflación mensual “empiece con cero”, como se propuso el presidente en su momento, ¿cuánto por debajo de eso tienen que subir salarios y el tipo de cambio para compensar regulados que suben por arriba del 2%? Y, dentro de los “salarios”, ¿qué tanto deben contenerse las paritarias para compensar las subas institucionalizadas, es decir, que se ajustan por la inflación pasada? El objetivo parece inconsistente con la intención del gobierno de seguir modificando, gradualmente, los precios relativos.
