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Venezuela en la opinión pública Argentina
Quienes vivimos en Argentina solemos tener la impresión de que siempre está pasando
algo, que desconectarse es un lujo que requiere un esfuerzo de voluntad particular. Sin ir
más lejos, las sesiones extraordinarias del Congreso para tratar el presupuesto, sumadas
a la rosca en torno a la Reforma Laboral, nos tuvieron actualizando los portales de
noticias, entre sidra y pan dulce, casi hasta el último minuto de 2025.
Como si con la realidad estrictamente nacional no alcanzara, el plano internacional trajo
turbulencias cuando todavía nos estábamos acostumbrando a escribir “2026” en lugar de
“2025”. Como bien saben nuestros lectores, el 3 de enero amanecimos con la noticia de la
intervención de Donald Trump en Venezuela y la subsiguiente captura de Nicolás Maduro.
Desde Vozna nos preguntamos qué piensan los argentinos de todo esto. Para responder
a este interrogante hicimos una encuesta nacional de 1391 casos entre el 8 y el 15 de
enero. A continuación te mostramos algunos datos que se desprenden de nuestro
estudio.
La gente en tema (y con posición tomada)
El primer dato saliente es que el tema despertó gran interés: el 64,8% declaró estar muy o
bastante informado al respecto, y apenas un 3,8% respondió no estar nada informado.
Probablemente esto tenga que ver con la relevancia de la cuestión en sí misma, pero
también con el hecho de que fue casi la noticia exclusiva de estas semanas: informarse
de “la realidad” equivalía, básicamente, a informarse sobre Venezuela.
Además, fue un tema de relevancia para todos los segmentos de la opinión pública
nacional. Mientras otras cuestiones (por poner un ejemplo, los casos de corrupción)
suelen ser de interés para algunos y no para otros, Venezuela concentró la atención de
todo el mundo
También encontramos que la cuestión llevó a la toma de posición de la gente, a la
valoración de lo que estaba ocurriendo. Esto no suele ocurrir con temas internacionales,
percibidos como cuestiones lejanas al interés inmediato.
En principio, podemos estar seguros de que “la cuestión venezolana” forma parte de la
agenda de la región desde hace más de una década. Como si esto fuera poco, los
pronunciamientos de distintos mandatarios (empezando por el propio Javier Milei)
empujan las definiciones. Acá sí hay grieta, si bien uno de cada cuatro votantes de Massa
muestra algún nivel de acuerdo con la intervención. El apoyo a la operación
norteamericana es mucho más numeroso entre los segmentos mileíestas (votantes de
Milei y Bullrich).
Podemos ir un paso más allá. Les preguntamos a los encuestados cuál es la primera
palabra que les venía a la mente al pensar en Venezuela. Las siguientes nubes presentan,
de forma muy visual, los sentidos preponderantes entre votantes de Milei y Bullrich:

“¿Cuál es la primera palabra que le viene a la mente al pensar en Venezuela?” Votantes de
Milei

“¿Cuál es la primera palabra que le viene a la mente al pensar en Venezuela?” Votantes de
Bullrich
El contenido es similar en las dos. Reafirma la gran afinidad que hay entre ambos grupos
de votantes, y nos muestra que piensan la intervención estadounidense a partir de sus
preconceptos sobre la realidad venezolana: el tipo de gobierno y/o de régimen que
adjudican al país latinoamericano. Mezclado con esto, aparecen palabras que nos
sugieren su mirada hacia la intervención de Trump: “libertad” y “esperanza”.
Del otro lado del electorado encontramos lo siguiente:

“¿Cuál es la primera palabra que le viene a la mente al pensar en Venezuela?” Votantes de
Massa
Los votantes del peronismo fijan su mirada no tanto en las características del gobierno de
Nicolás Maduro, sino en la intervención estadounidense en sí misma: sus motivaciones
(“petróleo”), su evaluación de Estados Unidos como potencia (“colonia”, “imperialismo”) y,
en espejo a la esperanza manifestada por los votantes mileístas, su emocionalidad
predominantemente negativa (“tristeza”).
¿Democracia o petróleo?
Un atributo muy visible del discurso de Trump (sobre prácticamente cualquier tema) es el
comunicar sin anestesia. Antes y después de la invasión, con el correr de los meses, la
defensa de la democracia fue perdiendo espesor como motivación, mientras que el
control de los recursos fue tomando cada vez más lugar. Incluso de manera jocosa, como
muestra el video tiktokero que exhibe al presidente estadounidense bailando al ritmo de
“La Gasolina” para celebrar la baja en el precio del crudo, supuestamente, a raíz de sus
decisiones de política exterior.
Otro ejemplo de esto lo estamos viendo en tiempo real en torno a Groenlandia: Trump
coquetea con la idea de una invasión a la isla, amparado únicamente en la defensa de los
intereses norteamericanos.
La opinión pública argentina tomó nota. Casi la mitad de los argentinos considera que la
principal motivación detrás de la operación estadounidense es, precisamente, hacerse
con el control del petróleo venezolano.

Aún más: una de cada cinco personas que está de acuerdo con la operación
estadounidense cree que la motivación de la misma es controlar el petróleo. Realpolitik en
su máxima expresión.
Y si de realpolitik hablamos, también suma ver la relación entre medios y fines:

Acá vuelve a a aparecer la grieta, pero una leve mayoría justifica la violación a la soberanía
nacional venezolana o directamente considera que no existió dicha violación.
¿Dónde debería pararse Argentina?
Más allá de la valoración del caso, les preguntamos a los encuestados cuál debería ser la
posición de Argentina en este conflicto. Naturalmente emergen tres posibilidades: o bien
se apoya a Trump, a Maduro o se mantiene una posición neutral.
En este aspecto, la cautela estratégica parece pesar más que las concepciones que se
tengan sobre el gobierno de Venezuela o el de Estados Unidos: la neutralidad toma la
delantera como posición más demandada. Esto vale para los votantes de Massa (el 57,7%
considera que Argentina debe permanecer neutral), pero también tiene mucho peso
entre votantes de Milei (35,7%) y de Bullrich (31,6%). Es decir: más allá de una posición
que tiende a mirar con buenos ojos la intervención en esos segmentos, también hay
espacio para la cautela en cuanto a los conflictos en los que podría participar nuestro
país.
El tema sigue vivo en la agenda. Seguramente surjan nuevas preguntas para investigar.
Mientras tanto, te invitamos a leer el informe completo (¡escribinos y te lo pasamos!) y a
dejarnos tu opinión.
¡Hasta la próxima!
Bonus track: medalla de oro para Lula
Por si te quedaste con ganas de un datito más, también preguntamos por cuatro
mandatarios que tienen una relación directa con el conflicto: Donald Trump, Nicolás
Maduro, Lula da Silva y Delcy Rodríguez (quien quedó al cargo del gobierno venezolano
tras la captura de Nicolás Maduro).

La serie la encabeza, cómodo, el presidente de nuestro gigante vecino.
Aún más interesante: Lula no solo atrae miradas positivas por parte de la mitad de la
población argentina en su totalidad: también recibe el beneplácito del 36,9% de los
votantes de Milei y del 24,8% de los que optaron por Patricia Bullrich. ¿Es, quizás, la
personificación de esa mirada pragmática que tienen tantos argentinos hacia las
relaciones internacionales?
